Halo 4: La novelización (Fan-Fict)

Todos mis libros solo cuentan con un único capítulo publicado, a fin de no desvelar la trama y subtramas de los mismos salvo que el lector adquiera una copia de ellos o acceda al medio ofrecido por mi para su lectura completa. Para más información contactar conmigo a través de la sección pertinente.

Prólogo

13/07/2557
Sistema Tulkas|nave UNSC INFINITY

 

Los tiros se sucedían en la sala de entrenamiento de la Infinity, con varios escuadrones de ODST practicando su puntería con enemigos virtuales y algunos Spartan IV de apoyo.

Desde una mampara de cristal, al otro lado de la sala, la comandante Palmer estaba observando como aquellos hombres se sometían al mayor grado de dificultad de los Juegos de Guerra, como se le conocía a aquella enorme sala.

—Es increíble como un puñado de ODST son capaces de despachar a adversarios de este calibre —Dijo una voz de hombre con cierto rasgo sintético.

—Más les vale, si quieren salir vivos del campo de batalla.

Palmer volteó hacia la entrada, con una pequeña sonrisa en el rostro: era el comandante Lasky. De inmediato, un pequeño holograma de matices dorados surgió de un pedestal cercano, tomando forma de hombre.

—¿Cómo van nuestros chicos, Saray?

—Todo lo bien que podrían, capitán. Aun hay ciertas rencillas entre mis chicos y los ODST —La cara de Palmer esbozó un pequeño gesto de asco por aquello mismo —. Parece que esos condenados nunca van a aceptarnos.

—Has de comprenderlos, Sarah. Piensa que no sois Spartans II, ni III. Ellos eran leyendas vivas, niños que desde una edad temprana fueron seleccionados y entrenados para proteger a la humanidad; supersoldados de los pies a la cabeza. Vosotros….

Palmer interrumpió con cierto enfado por aquellas duras palabras.

—Nosotros también somos Spartans, Thomas. La única diferencia es que antes fuimos Helljumpers y no niños raptados.

—Vuestras mejoras tampoco son enteramente iguales a las de ellos, señorita.

La intervención de la IA no era muy oportuna en aquel instante, algo que no alcanzó a comprender hasta que la comandante le dedicó una mirada de reproche muy severa.

Con un tono conciliador, Lasky despachó a la IA Roland del lugar mientras continuó conversando con aquella mujer, mujer a la que conocía como la palma de su mano y sabía cuánto se esforzaba ella por demostrar que los nuevos supersoldados de la UNSC eran merecedores de ostentar tan legendario nombre.

—Bueno, dejemos el tema. Lo importante es que hasta hoy habéis cumplido con excelencia vuestro deber.

La joven muchacha pareció contentarse con aquel simple “alago”, aunque en su interior sabía que Lasky solo buscaba calmarla. Pero tenía razón en cierto modo, estaban a punto de descender a una de las misiones más importantes de sus vidas y no era necesario ponerse mala sangre.

—Además —Prosiguió el comandante —, después de lo de hoy seréis recordados como aquellos que dieron fin al Covenant.

—Ya era hora

—Ni que lo digas. Llevamos años cooperando con los élites para destruir los reductos del Imperio y parece que por fin vamos a lograrlo. Según mis datos, la última resistencia de estos bichos está esparcida en varios sistemas, de los cuales uno es este.

—¿Y el resto? —Preguntó con curiosidad.

—Del resto se encargarán los Sangheili, tranquila. Nosotros centrémonos en esta última batalla.

Esto dijo Thomas J. Lasky con razón, pues esta última resistencia poseía aún varios cruceros clase CCS y algún que otro carguero, por lo que la batalla no iba a ser fácil. De hecho la Infinity estaba acompañada por su flota al completo: el grupo de batalla Dakota, precisamente por la posibilidad de enfrentarse a una lucha encarnizada contra los brutes del sistema Tulkas.

Sin embargo, las cosas darían un giro inesperado con la intromisión de Roland, que apareció de nuevo en el pedestal con información de última hora.

—Señor, he captado una señal de socorro. Quizás le gustaría subir al puente y examinarla usted mismo.

—Claro que sí, Roland. Muchas gracias por tu aviso —Dijo el comandante amablemente. Dirigiéndose hacia la puerta por la cual entró, Thomas dedicó unos últimos instantes para despedirse de Palmer antes de subir por las escaleras.

Con paso firme, el oficial de la UNSC tomó el ascensor más cercano tras una pequeña caminata, llegando en unos minutos al puente de la nave, concretamente al ala de comunicaciones.

Poniéndose ante el panel holográfico, Lasky pulsó un botón en la misma pantalla, acto que dio paso a la señal entrante que Roland hubo captado. La piel del comandante se erizaba con cada palabra, cada letra que escuchaba por los altavoces.

—Mayday, Mayday, Mayday. Esta es la UNSC FFG-201 “Foward Unto Dawn”. Solicitud de evacuación inmediata. Supervivientes a bordo. Código prioritario: Victor-0-5/3/Sierra-0-1-1-7

El semblante del oficial se tornó serio en sobremanera, incrédulo por lo que estaba escuchando.

—Reprodúcelo de nuevo, por favor.

De nuevo volvió a sonar la voz femenina que emitía el mensaje, resonando por toda la sala hasta que terminó. La voz de Roland se hizo hueco esta vez con una simple pero dura pregunta:

—¿Lo reproduzco de nuevo, Señor?

No hubo respuesta.

—¿Señor? —Replicó la IA — ¿Comandante Lasky?

La respiración del hombre se tornó acelerada, nerviosa, como su mente. Cerrando sus ojos, no era capaz de emitir respuesta, solo de recordar los sucesos de su infancia en la Academia Militar de Corbulo durante el asalto del Covenant al planeta Circinius IV, donde el Jefe Maestro le salvó la vida a él y a sus compañeros.

Abriendo sus ojos de golpe, Thomas tragó saliva y exhaló el aire que había contenido casi sin darse cuenta. Su rostro se había tornado desafiante, decidido.

—¿Quiere que lo reproduzca de nuevo, señor?

—No… No será necesario. El protocolo es claro aquí, Roland. Prepara los vectores desliespaciales y activa la alarma de salto de emergencia. Que todo el personal se dirija a criogenización.

Segundos después las alarmas pertinentes comenzaron a sonar.

—¿Y la misión, comandante? El capitán del Rio no aprobará una retirada completa del sistema, y estamos a una semana de viaje desde el punto de origen como para ir, explorar y luego volver.

Dirigiéndose a paso veloz al ala de los criotubos del personal de alto rango, Lasky respondió a la certera observación de la IA.

—El capitán está en criosueño, Roland, así que mando yo. Y no voy a dejar a la flota a un posible combate en desventaja para perderla en un día. Que salten con nosotros y se dirijan a la Tierra para informar de lo sucedido.

Poniéndose el traje especial para el sueño y observando con detenimiento un pequeño recuerdo de su infancia en Circinius IV, Thomas añadió:

—Pero la Infinity no le va a negar la ayuda al Jefe Maestro.

17/07/2557
Sistema argo’rhos|nave capital clase-cso: ETERNAL JUSTICE

 

De pie junto al trono de mando se encontraba el oficial de mayor rango del navío, sereno, pensativo, observando con detenimiento el mapa holográfico del sistema que se extendía ante él.

Un leve resoplido surgió del señor de la nave cuando pasaron ante sus ojos los datos del rastro reciente de la flota enemiga. Flota a la cual perseguía para dar caza.

—Esos traidores han establecido una base en algún lugar de este sistema —Comentó un Sangheili con una vasta armadura dorada y una capa carmesí que le colgaba del hombro derecho al acercarse al maestro de nave —. Las naves Purity of Spirit y Pious Inquisitor afirman haber localizado patrones fiables cerca del planeta Korsuk V, en el borde exterior.

El élite a quien se dirigía respiró profundamente, con satisfacción, y colocando sus manos tras él, prosiguió mirando los datos entrantes de dichas naves.

—¿Les autorizo a entrar en atmósfera? —preguntó el élite de armadura dorada.

—Comandante Supremo —Respondió por fin —, para eso estamos aquí. Dígales a nuestros hombres que desciendan y estén listos. Quiero informes cada hora.

Golpeándose levemente el pecho, el Comandante Supremo se marchó del puente a paso veloz, casi contento por la mera oportunidad de poder dar caza a los herejes.

Dando una lenta vuelta alrededor de la representación holográfica azulada (y sin apartar la mirada de ella) el señor de la nave meditaba la posibilidad de tomarse un largo descanso tras acabar con el último reducto del Imperio Covenant, al fin y al cabo había pasado cuatro años y medio dándoles  caza, formando alianzas con las especies dispuestas a ello, instaurando el orden y la paz en la galaxia, una costosa paz que estaba dando sus frutos.

Sí, cada día estaba más cerca de su retiro para poder dedicar tiempo en reconstruir las antiguas posesiones de su familia en Sangheilos. Pero aún no había acabado, por muy cerca que pareciera de estarlo.

Interrumpiendo sus pensamientos, uno de los pilotos gritó desde su puesto con cierto asombro en su voz:

—¡Inquisidor, estoy captando una señal de socorro!

Apagado el mapa del sistema solar en el que estaban, Thel se sentó en su trono y ordenó que le retransmitieran la señal, pensando que podría tratarse de algunos descarriados que buscaran ayuda.

—Mayday, Mayday, Mayday. Esta es la UNSC FFG-201 “Foward Unto Dawn”. Solicitud de evacuación inmediata. Supervivientes a bordo. Código prioritario: Victor-0-5/3/Sierra-0-1-1-7 —Sonó por todo el puente, replicando la misma señal que el timonel había captado.

Todos los allí presentes tornaron de sus puestos para mirar al Inquisidor, que se levantaba de su asiento atónito por lo que estaba escuchando. Él reconocía esa voz, ese nombre, esos números…

—Spartan… —Susurró para sí. Los recuerdos le inundaron, volviendo a revivir lo ocurrido años atrás. A la memoria le vino también una antigua promesa hecha a Lord Hood minutos antes de aquel triste funeral en la Tierra: “Si encuentro cualquier pista del humano, tened por seguro que la seguiré”

—¿Señor? ¿Qué hacemos?

De pie otra vez por aquel suceso, Thel Vadam respiró profundamente. Luego miró a cada uno de sus élites con serio semblante.

—¿De dónde procede?

—Del sistema Epoloch, mi señor. A tres días en desliespacio.

—¡Muy bien! —Alzó la voz vigoroso —¡Que todas las naves disponibles converjan alrededor de la Justice, vamos a saltar al desliespacio!

Al instante, un revuelo se armó en el centro de mando, con todos los pilotos trazando destinos para el viaje e iniciando las comunicaciones con el resto de la flota.

—¿Y qué hacemos con el reducto del Covenant en este sistema? —Preguntó uno de los oficiales.

—Que el Comandante Supremo se quede con un puñado de naves y acabe con ellos. Pero yo —Prosiguió Vadam —, yo tengo que responder a esa llamada.

Para continuar leyendo la novela completa, accede 
al medio de publicación pertinente.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s